Césped artificial en Pozuelo de Alarcón

Uno de los trabajos que más hemos hecho en lo que llevamos de año ha sido la instalación de césped artificial en muchos de los jardines que hemos hecho.

Está claro que hay una tendencia desde hace años y en este en particular hemos batido nuestro record personal en metros cuadrados instalados.

Para nosotros el césped artificial es otro de los materiales que incorporamos en nuestras composiciones, sobre todo en jardines pequeños, donde un césped natural no trae sino problemas, desde las siegas incómodas por no poder maniobrar en condiciones con el cortacésped, hasta los barrizales que se forman en muchas de estas praderas durante el invierno. Por eso, cada vez más paisajistas incorporan este material es sus diseños.

Sin embargo hay que tener mucho cuidado a la hora de escoger un césped artificial. Lo primero y más importante, la calidad del mismo. En Mus Paisajismo únicamente instalamos césped del fabricante nacional Albergrass. A lo largo de los años que llevamos trabajando con ellos, sólo hemos recibido buenas palabras, tanto de la calidad del material, como de nuestras instalaciones y es que un césped de esta calidad ayuda mucho al instalador y al resultado final.

En este proyecto, sustituimos un césped natural que únicamente aportaba verde al conjunto de las oficinas, que no era transitable y que consumía un agua y unos recursos innecesarios por un modelo ajustado a las necesidades del espacio. De trataba de conseguir una pradera con el aspecto más natural posible, teniendo en cuenta que no iba a ser transitable y que había que ajustar el coste del material lo máximo posible. Todo esto nos empujó a utilizar el modelo Velia, una apuesta de Albergrass por un césped de aspecto muy natural a un precio muy competitivo.

 

Si necesitas asesoramiento o estás interesado en adquirir alguno de los modelos de Albergrass, no dudes en ponerte en contacto con nosotros mus@muspaisajismo.es

Proyecto para vivienda unifamiliar en Madrid

Una vivienda de estilo provenzal en la que nos piden un jardín que acompañe a las formas y materiales de la casa. Viajamos al sureste de Francia para traernos la esencia de un jardín mediterráneo. Lavandas, gauras y agapantos dominan la paleta de colores con tonos azulados, lilas y blancos. Colores fríos para compensar los veranos calurosos de nuestra región y tonos anaranjados, amarillos y rojos para las épocas más frías del año que aportan los cornus, liquidámbares, berberis, etc.

El imprescindible del cliente en esta obra ha sido el olivo centenario, que ocupa un espacio principal en uno de los patios de la vivienda.

Todo esto combinado con una pradera natural en la zona principal del jardín, que se complementa con un solado con piedra caliza y una cobertura para el cerramiento con falso jazmín.

 

El antes y el después de una de nuestras terrazas.

Una de las cosas que siempre recomendamos a nuestros clientes cuando se mudan a una casa nueva que primero la vivan una temporada y después hablamos.

Nada más llegar a tu nueva casa, sobre todo si hasta el momento habías vivido en un piso, te vas a imaginar tu jardín de mil maneras, vas a querer plantar muchas cosas y hacer todo al principio. Como decíamos al principio de esta entrada, no queráis tenerlo todo hecho desde el primer momento y mucho menos si es vuestra primera casa con jardín.

En este caso, a Leyre le planteamos una estructura básica sobre la que seguir trabajando. Un reparto de los espacios que permitiera darle la mayor usabilidad a la terraza, dejar todas las instalaciones hechas y hacer una primera aproximación con una plantación sobre la que podríamos ir añadiendo cosas a futuro.

Según salimos del salón de la casa, nos encontramos con este espacio, una jardinera de obra en 2 alturas, revestida de lamas de madera tropical y en la que las instalaciones ya están hechas. La arquitectura de la vivienda es de estilo contemporáneo, con mucho hormigón visto que por momentos se nos hace un poco duro a la vista. Por fortuna, la tarima y revestimiento de madera suaviza bastante el aspecto global, pero todavía resulta un poco duro a la vista. Tenemos que hacer de esa terraza un lugar más acogedor.

Después de un entretenido cruce de ideas entre Leyre y nosotros, llegamos a un punto de consenso. Leyre quiere flores, plantas resistentes, que no tenga mucho mantenimiento y que sobre todo luzca durante la primavera y el verano.

Al realizar la plantación durante el otoño pasado, no nos pudimos resistir a los crisantemos (aunque sabíamos que habría que cambiarlos en primavera), de lo espectaculares que estaban en el vivero.

Esta es otra cosa importante, cuando me pidas un proyecto que incluya plantación, verás con todo detalle la especie y el tamaño de la planta que te vamos a poner. La realidad es que uno llega al vivero y muchas veces es allí donde surge la inspiración del último minuto y se cambian cosas. Otras veces sucede que haces el pedido al vivero y te dicen que la planta no sé qué que yo había pedido en maceta de 5 litros no la reciben hasta dentro de un mes y que sólo tienen de 1 y de 10 litros, por lo que la idea inicial se modifica y nos tenemos que ajustar a la nueva situación. Todos estos cambios se comunican a la propiedad hasta que, como nos pasa con Leyre, ella confía plenamente en nosotros y nos deja inspirarnos en el vivero (siempre con un precio final acordado que no se modifica).

En las tres imágenes inferiores, podemos ver el resultado nada más terminar la plantación de la jardinera de arriba. La idea era tener dos elementos principales (picea conica y glauca globosa) rodeados de vivaces y aromáticas mediterráneas. Con el tiempo, se guiarán los romeros rastreros para que vayan ocupando la pared de la jardinera. Es una planta que nos encanta utilizar en jardineras y altos de muretes por la belleza de sus tallos floridos colgando sobre la jardinera.

Una plantación muy compacta en la que casi no dejamos hueco para las hierbas espontáneas (que salieron y muchas) y en las que habrá que controlar el crecimiento de las salvias después de la floración primaveral para que dejen espacio a las lavandas. En primera línea agapantos compitiendo por su espacio. La idea de esta plantación es que estuviera cerca del climax al inicio de su primer verano (seis meses tras la plantación)

Todavía en la jardinera de obra, pero en la parte de abajo, cambiamos ligeramente el planteamiento, al no tener de elementos principales dos píceas, sino que en este caso serían una forsythia, en el centro de la plantación y un chamaecyparis y una lagerstroemia en los extremos. Para muchos las forsythias están pasadas de moda, pero a mí me siguen pareciendo una pasada, sobre todo al inicio de la primavera, cuando el jardín sigue latente y ellas explotan a florecer con un amarillo intenso que da paso a un follaje verde claro, muy luminoso.

Acompañando a estos elementos principales, salvias, tulbaghias, los crisantemos, gauras...

Según termina la jardinera, nos encontramos con un murete de hormigón y una lámina de vidrio satinada para aportar cierta intimidad, pero no tiene la altura suficiente para acabar con las miradas indiscretas de los vecinos, por lo que le sugerimos a Leyre la creación de una pantalla con bambú. Aprovechamos también parte de sus plantas (acer palmatum, olivo...) y de sus jardineras para ampliar la plantación.

Y hasta aquí nuestro jardín de hoy, os mantendremos informados de cómo evoluciona, ya que en unas semanas esperamos empezar con otra de las terrazas que tiene la casa, así que aprovecharemos para hacer una puesta a punto de la jardinera y subir más fotos.