Pinos, madera y césped artificial.

Desde que conocemos el césped de Albergrass , no dejamos de asombrarnos con las posibilidades que tiene, su calidad, lo fácil de manipular que es y la satisfacción que nos muestran nuestros clientes.

No todos los céspedes son iguales, eso ya lo sabéis, pero lo que no tendréis muy claro es cómo distinguir calidades. Os damos unas pistas y os enseñamos uno de nuestros últimos trabajos.

Para nosotros es muy importante que el césped tenga el distintivo OEC (Origen Español Certificado):

Esto obliga a las empresas a garantizar que el proceso productivo se realiza en España y que la empresa desarrolla su I+D dentro del territorio español. Sí, habéis oído bien, I+D. Desde que trabajamos con ellos no han parado en la mejora de sus distintos productos, el modelo Delta II no se llama así en honor a ningún piloto de guerra, es la segunda versión del primer modelo Delta que se desarrolló, lo mismo con el Step III y así con todos los que tienen un número romano como compañero.

- Esto está muy bien, pero a mí, como consumidor, ¿en qué me beneficia?

Esto te beneficia porque Albergrass tiene en todo momento el control de la producción, hay una trazabilidad exquisita del producto. Esto nos permite poder reponer prácticamente cualquier instalación pasada con la menor distorsión del color. Al conocer la procedencia de la materia prima, podemos reproducir exactamente el mismo código de color del césped que te instalamos. Nos permite comunicar a fábrica directamente los posibles errores de producción que hayan tenido lugar y retirar un determinado lote, etc.

Es importantísima la calidad de los materiales que configuran un césped artificial:

Tanto de las fibras, como del material de soporte o backing.

Un césped artificial de calidad, debería tener una mezcla de distintos tipos de materiales plásticos (polietileno, polipropileno, nylon) ya que cada uno aporta una característica diferente al césped. El polietileno es el más suave de los tres, pero tiene tendencia a doblarse con facilidad, por lo que debe combinarse con polipropileno, más áspero al tacto que el anterior, pero que proporciona rigidez frente al encamado. Tampoco podemos abusar de este último, por muy barato que resulte, porque tiene tendencia a enredarse, lo que dificulta la recuperación del césped. Por último, el nylon, utilizado en los céspedes de mejor calidad, que aporta rigidez sin el inconveniente de los enredos.

En cuanto al material soporte, este debe ser flexible a temperatura ambiente, pero no quebradizo, debe cubrir de manera correcta las fibras del césped artificial y debe ser de un material resistente y duradero. Os damos una pista, que no lleve una malla geotextil en una de sus capas, que sea de color negro y que lleve latex de calidad. Las dos primeras son fáciles de ver, la última os la dirá el vendedor (si conoce el producto, claro).

En fin, ya vemos que detrás de un césped artificial hay mucho más que un mero material decorativo, por eso, como en otros productos hay distintas calidades y distintos precios.

El proceso de fabricación no puede pasar por alto:

Cuando uno pisa la fábrica de Albergrass por primera vez nota la solera que tiene esa fábrica y es que son ya tres generaciones dedicadas a la industria textil. Se trata de una empresa familiar que siempre nos recibe con los brazos abiertos y de la que nos sentimos uno más.

Aunque haya mucha tecnología detrás, el proceso de fabricación es casi artesanal. La fábrica en acción es un no parar de bobinas agitándose, máquinas haciendo ruido y lo que más llama la atención, gente concentradísima en su trabajo y perfectamente coordinada. Una pena  no haber podido filmar aquello para ponerle el vals "El Danubio Azul" de banda sonora.

La instalación y el conjunto del diseño no pueden quedarse atrás:

Por muy bueno que sea el producto, si no se sabe instalar correctamente, el resultado nunca será el mismo. Si además le sumamos que un césped artificial por si mismo no es más que un trozo de plástico con pelos verdes, el resultado de una mala instalación o un mal diseño pueden arruinarnos, literlamente.

En las imágenes que acompañan este post, podemos ver que el punto de partida era ya bueno de por sí, una vivienda de estilo rústico en el medio de un pinar, con árboles con un buen porte y con la única condición de no cortar ninguno (condición que nos agradó enormemente). Se diseñó una plataforma de tierra, a nivel con la vivienda, para generar un espacio cómodo, aprovechando el desnivel para permitir a la vegetación natural estar presente pero en un segundo plano, lo que proporciona sensación de orden en un contexto natural, sin que lo salvaje de la naturaleza entre dentro de las zonas de uso del jardín, pero sin dejarla de lado totalmente.

Sobre esta plataforma se creó una pérgola de madera sencilla en la que esperamos continuar el año que viene haciendo un paseo que permita entrar dentro de las copas de los árboles y tener una perspectiva completamente distinta del jardín.

Un espacio altamente funcional en la que introducimos un material moderno como el césped artificial en un contexto rústico sin que esta rusticidad se pierda.

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