El drenaje en paisajismo: fundamentos técnicos y referencias bibliográficas

El drenaje en paisajismo: fundamentos técnicos y referencias bibliográficas

diciembre 18, 2025

Gestión del agua y el drenaje

La correcta gestión del agua en un jardín constituye uno de los elementos estructurales más determinantes para garantizar su longevidad, funcionalidad y salud vegetal (Brady & Weil, 2016). A pesar de ello, el drenaje suele ser un aspecto subestimado durante la fase de planificación y ejecución de espacios exteriores, lo que puede derivar en problemas significativos tanto a corto como a largo plazo, afectando al suelo, a la vegetación y a las infraestructuras asociadas (Craul, 1999).

1. Fundamentos técnicos del drenaje en jardines

Desde un punto de vista técnico, el drenaje tiene como objetivo principal facilitar la evacuación del exceso de agua del perfil del suelo, evitando la saturación prolongada de los poros y la acumulación de agua libre en la zona radicular (Hillel, 2004).

Cuando el contenido de agua supera la capacidad de campo del suelo, se produce una reducción significativa del oxígeno disponible, generando condiciones anaeróbicas que alteran procesos fisiológicos esenciales como la respiración radicular y la absorción de nutrientes (Brady & Weil, 2016).

Estudios edafológicos indican que la mayoría de las especies ornamentales requieren suelos con una porosidad total superior al 45 %, de la cual al menos un 10–15 % debe corresponder a macroporos ocupados por aire, para garantizar un correcto intercambio gaseoso en la rizosfera (Hillel, 2004; FAO, 2006).

La textura y estructura del suelo son factores clave en el comportamiento hidráulico:

  • Los suelos arenosos presentan altas tasas de infiltración (>25 mm/h), pero baja capacidad de retención hídrica.
  • Los suelos francos ofrecen un equilibrio óptimo entre infiltración y retención.
  • Los suelos arcillosos o compactados pueden presentar infiltraciones inferiores a 2–5 mm/h, favoreciendo encharcamientos persistentes (Brady & Weil, 2016).

En estos últimos casos, la implementación de sistemas de drenaje (drenes enterrados, capas drenantes, gravas graduadas o drenaje superficial) resulta esencial para restablecer un régimen hídrico compatible con el desarrollo vegetal (Craul, 1999).

2. Consecuencias de un drenaje deficiente

Un sistema de drenaje inadecuado puede provocar:

  • Encharcamientos crónicos, responsables de asfixia radicular y muerte progresiva de las plantas (Hillel, 2004).
  • Desarrollo de patógenos asociados a alta humedad, especialmente hongos del género Phytophthora y Pythium, ampliamente documentados en jardinería y paisajismo (Agrios, 2005).
  • Pérdida de capacidad portante del terreno, afectando a caminos, pavimentos, bordillos y muros de contención (Craul, 1999).
  • Procesos erosivos en superficies con pendiente debido a escorrentías no controladas (FAO, 2006).
  • Degradación estética y funcional del jardín, con impacto directo en su uso y mantenimiento (Brady & Weil, 2016).

Además de comprometer la salud del espacio verde, estos problemas incrementan de forma notable los costes de mantenimiento, reposición vegetal y reparación de elementos constructivos, tal y como se recoge en estudios de gestión de suelos urbanos y paisajísticos (Craul, 1999).

3. El drenaje como elemento estructural del proyecto de paisajismo

Desde MUS Paisajismo entendemos el drenaje como un componente estructural del jardín, al mismo nivel que la selección vegetal, la preparación del terreno o el diseño formal del espacio, alineándose con los principios de diseño sostenible del paisaje (FAO, 2006).

Un sistema drenante correctamente dimensionado debe definirse desde la fase de proyecto, considerando factores como:

  • Pendientes naturales del terreno
  • Nivel freático
  • Tipo de suelo
  • Uso previsto del espacio
  • Régimen de precipitaciones local

Este enfoque es coherente con las recomendaciones técnicas recogidas en manuales de suelos urbanos y normativa constructiva relacionada con la gestión del agua (Craul, 1999; CTE DB-HS).

La correcta implementación de soluciones drenantes no solo previene patologías vegetales y daños constructivos, sino que establece las condiciones óptimas para un desarrollo vegetal saludable, estable y sostenible en el tiempo (Brady & Weil, 2016).

Un jardín bien drenado es un jardín sostenible, funcional y perdurable.

Bibliografía

  • Agrios, G. N. (2005). Plant Pathology. Elsevier Academic Press.
  • Brady, N. C., & Weil, R. R. (2016). The Nature and Properties of Soils. Pearson Education.
  • Craul, P. J. (1999). Urban Soils: Applications and Practices. John Wiley & Sons.
  • FAO (2006). Guidelines for Soil Description. Food and Agriculture Organization of the United Nations.
  • Ministerio de Fomento. Código Técnico de la Edificación – DB HS Salubridad.

Para una visión más práctica y orientada al cuidado diario del jardín, puedes consultar nuestra Guía práctica de jardinería sobre el drenaje, donde abordamos este mismo concepto desde una perspectiva aplicada y accesible.

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